Wednesday, March 14, 2007

LA INMIGRACIÓN Y SU INTEGRACIÓN

En la actualidad es inconcebible imaginar que sería de nuestro país sin la inmigración. Cuando hace unas décadas Alemania, Francia y Reino Unido eran los destinos favoritos, como polo de atracción de trabajadores, ahora España se encuentra en uno de los puestos privilegiados de todo el mundo para todo aquel que busca nuevas oportunidades y, en definitiva, mejorar su calidad de vida.
Es un fenómeno que más que por cantidad (que no es mucha en comparación con otros países europeos) es por el número de población recibida en tan poco tiempo. Más de cuatro millones de personas, llenas de ilusiones y con ganas de labrarse un futuro mejor, han decidido abandonar todo lo que tenían y marchar de su país para venir al nuestro. Afortunadamente y no pudiendo ser de otra manera, si se pone la voluntad política y los medios necesarios, la inmensa mayoría de gente que ha venido para vivir y trabajar está perfectamente integrada.
España, a día de hoy, es uno de los países referentes y más tolerantes con la llegada de inmigrantes. Sin duda tiene mucho que ver con las penurias que nuestros mayores han pasado, no hace tanto aunque algunos se empeñen en olvidarlo, hace pocas décadas. De hecho, hay bastante más de millón y medio de español@s repartidos por todo el mundo, por lo que la cifra es para pararse a reflexionar.
Nuestra ciudadanía ha conocido bien lo que es dejar atrás media vida, y esto se dice rápido, para continuar la otra media yendo a un sitio desconocido, en muchos casos no conociendo ni la lengua, para encontrar un lugar donde poder vivir con dignidad.
Ahora, en cambio, nosotros tenemos muchos de los ingredientes para atraer a personas de todo el planeta para decidir emprender una nueva vida entre nosotros. Esto es producto de la inmejorable situación económica que vivimos. No hace falta ser un sabio para percatarse que un país que crece es un país que atrae inmigrantes. Así que debemos estar satisfechos de haber realizado un buen trabajo, aunque no podemos caer en la autocomplacencia y debemos continuar en esta dirección.
Siempre hay quien dice que ya hay suficientes trabajadores de fuera y que no hacen falta más. Esto, normalmente, viene dado por la ignorancia, el racismo y el miedo a lo distinto. Pero lo que está claro es que si queremos seguir creciendo y dando nuevas oportunidades necesitaremos una media de 250.000 empleados más por año. Así que con esta mano de obra todos salimos beneficiados.
Por un lado, y aunque suene egoísta, nosotros, ya que sin ellos no podríamos mantener nuestro nivel de vida y por otro lado, ellos, para poder progresar personal, económica y socialmente.
De tal forma que conociendo que lo que ansían es poder vivir en paz y ganarse la vida honradamente, deberíamos hacer el mayor esfuerzo posible para conseguir su mejor integración. Hemos de ser conscientes que nadie deja a su familia y a sus amigos (entre otras cosas) sino es por necesidad y por causas de fuerza mayor y se ha de gestionar de la manera más eficaz esta nueva diversidad, evitando la discriminación y las desigualdades.
Han de desaparecer los recelos que unos y otros puedan tener. No podemos permitir que una parte de la sociedad quede en exclusión y en la marginación y se ha de luchar por la convivencia donde todos y todas seamos ciudadanos con igualdad de oportunidades.
La integración de los inmigrantes es uno de los mayores retos de las próximas décadas y no supone sólo dejar que la persona se ubique geográficamente dentro de nuestras fronteras, sino que lo fundamental es integrar culturas, tradiciones y lenguas diferentes. Entre todos podemos construir un magnífico modelo de convivencia social. La inmigración está aportando mucho a nuestra sociedad y con esto, cada vez, la población española va a ser más madura.
Como vías de entendimiento han de equipararse las infraestructuras sociales con la población actual, para que no haya sensación de invasión de los espacios públicos. Educadores sociales y mediadores interculturales son más necesarios que la policía para vertebrar la sociedad. Habiendo recursos económicos y implicándonos todos para lograr una mejor integración (respetando ellos nuestra forma de vivir y nosotros también la suya, pero siendo ambos abiertos a entender otras formas de vida con distintas costumbres) iremos resolviendo los futuros problemas que puedan ir surgiendo. Sobretodo teniendo empatía (poniéndonos nosotros en su lugar y ellos en el nuestro) y compartiendo opiniones, seremos capaces de abordar este tema con buenos resultados.
Es importante ser consciente que todo país desarrollado está abocado al mestizaje y que la interculturalidad aporta extensa riqueza a nuestra sociedad. No se ha de tener preferencia hacia los países, sino hacia las personas. Y el gran reto es que nuestra sociedad ante estos nuevos desafíos no se venga abajo sino que aprenda y crezca para construir, entre toda la ciudadanía, un país más moderno, diverso y plural.

Monday, February 12, 2007

NUESTRO CINE

El pretérito año ha sido muy interesante para el cine español. Tanto en cifras de espectadores, que señalan que cada vez hay más público de películas made in Spain, como las cantidades económicas recaudadas, nos indican que vivimos un momento inmejorable.

Y es que nuestro cine está de moda. Después de pasar tantos años en la cola de la cinematografía europea, nos hemos superado a nosotros mismos y hemos dejado con la boca abierta a todo experto internacional, por más exigente que haya sido.

Durante siglos, artistas españoles de todas las ramas, han llenado museos de todo el mundo. Por lo que además de ser una tierra con mucho sol y playa, y de ser el segundo país del mundo en turistas, después de Francia, somos una tierra exportadora de genios. Es decir, de personas que han marcado un punto de inflexión, a nivel internacional, en los diferentes sectores en los que han trabajado.
Pero aunque hemos abarcado todos los ámbitos artísticos, en cine, nunca habíamos podido gozar de tanto maestros y obras de arte, cinematográficas, realizadas en un mismo periodo.

Uno se da cuenta que, a pesar de los diferentes momentos históricos que España ha vivido y en los que nos hemos encargado de frustrar, en demasiadas ocasiones, toda idea u obra innovadora; menospreciando a científicos, marginando a arquitectos, fusilando a poetas, expulsando a pintores o quemando libros, entre otras aberraciones, a día de hoy, en cine, estamos por fin, reconociendo la genialidad y profesionalidad de nuestros eruditos.

Curiosamente, el trabajo de unos pocos esta dando prestigio a unos muchos y esto nos hace pasar un momento único, y seguramente irrepetible, para todo amante del séptimo arte. Es paradójico como en los años sesenta Italia era el país europeo con mejores directores con Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Marcelo Mastroiani, y Federico Fellini, y, en cambio, ahora, somos el referente europeo con maestros de la talla de Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Fernando Trueba, José Luís Garci, y la increíble Isabel Coixet, entre otros.

Todo Estado quiere tener a su cine en lo más alto y, la verdad, son muchos los que están dejando el pabellón alto, consiguiendo dar mucho prestigio a nuestro país. De tal forma que debemos aprovechar disfrutando de lo nuestro y de los nuestros con orgullo.
Porque aunque se tenga recordar, a veces, nos tiende a gustar más lo que nos queda lejos que lo que tenemos cerca (ya lo dice el dicho, no hay profeta en su tierra) y eso es profundamente injusto.

Además, el cine, no únicamente sirve para ganar dinero (aunque a algunos les cueste reconocerlo) o para que unos cuantos logren la tan ansiada fama internacional, sino que también, es una herramienta extraordinaria para transmitir cultura y educación.

De hecho, la mayoría de películas suelen dejar una huella al espectador. Ésta puede ser de muchas clases (satisfacción, tristeza, buen humor, indignación…) Siendo los sentimientos que se viven a través de ellas muy diversos.

Precisamente, eso es lo que hace que el cine sea algo maravilloso. A priori, lo que casi todos queremos, cuando vamos al cine o nos ponemos delante de nuestra pantalla particular, es evadirnos y olvidar, por unas horas, esos problemas que nos atormentan o que nos mantienen tan ocupados en nuestro día a día.

Y haciendo este acto, en busca de unos instantes de tranquilidad, muchos de los films nos hacen reír, y con otros, en cambio, se nos cae alguna lagrimilla. En otros casos, simplemente lo que pretendemos es entretenernos y pasar un buen rato, pero lo que normalmente se consigue es reflexionar y aprender. La cultura y el arte van de la mano y, si el arte nos hace más sensibles ¿Por qué no lo iba a hacer el cine?

El arte te hace sentir y con el cine sientes y mucho. En su mayoría, toda película tiene texto, fotografía, imagen, interpretación y música, por lo que una de los artes más completos y, por tanto, se le ha de apoyar, sin titubeos ni racanismos, con más dinero público.

En la actualidad, solamente se le dedica un 12% del presupuesto de cultura, por tanto, las cifras son ridículas. Si queremos seguir creciendo en este sector, debemos dedicar más recursos para, en la medida de lo posible, aumentar las distribuidoras españolas y hacerlas más fuertes para que puedan competir, con nuestro principal rival, el cine norteamericano.

Se han de crear las bases industriales adecuadas, para que el cine, como bien cultural, tenga una industria detrás que la propicie y apoye. Hay mucha gente detrás de cada producción: actores y actrices, directores, productores, cámaras, guionistas, técnicos… y se les ha de apoyar y demostrar que estamos con ellos.

Un país vale lo que valen sus ideas y sus ideas están, entre otros lugares, en el cine. El cine es cultura y la cultura aporta respeto a la diversidad de la vida para hacer un mundo mejor. Esto es algo que no se nos ha de olvidar.

Thursday, February 08, 2007

PAZ PARA LA INFANCIA

En nuestra vida cotidiana no esta presente el trabajo infantil en el mundo. De hecho, aunque no nos demos cuenta, muchos de los objetos que nos rodean son realizados por niñ@s explotados laboralmente. Niñ@s que en vez de estar estudiando o jugando tienen que trabajar en condiciones infrahumanas, un sinfín de horas y en muchos casos con materiales altamente tóxicos.
Las cifras son escandalosas. A día de hoy se calcula que aproximadamente 246 millones son sujeto de explotación infantil en el planeta. La inmensa mayoría viven en Asia, África e Iberoamérica.
Es lamentable que en pleno siglo XXI no se haya erradicado por completo el trabajo forzoso y la esclavitud de infantes. Es indignante contemplar como muchas empresas, entre ellas multinacionales bien conocidas por todos, se están forrando explotando y maltratando a menores.
Que sea tan apetecible contratarlos esta a la vista de todos. Son más obedientes y trabajan mejor. Además ganan hasta diez veces menos que un adulto y los horarios no bajan de 12 horas diarias, desde el alba hasta el amanecer y en muchas ocasiones, encadenados.
La conclusión a todo esto es evidente. Los menores tienen un empleo porque son más fáciles de explotar. Un niño resulta más rentable que un adulto debido a su indefensión, sumisión y al hecho de que realiza el mismo trabajo, sin ningún tipo de queja y a cambio de una remuneración ínfima.
Uno de los grandes problemas es que, en muchos países subdesarrollados, la explotación infantil está asumida dentro de la familia como una fuente de ingresos aceptada por la totalidad de sus miembros. En ocasiones los padres contraen deudas que no pueden pagar y necesitan de más sueldos para poder subsistir. Por lo que las principales causas del trabajo infantil son la explotación económica, conflictos armados, marginación social, valores sociales y circunstancias culturales y básicamente la extrema pobreza.
Pero otro de los problemas es que los países industrializados están implicados en este drama debido a que, habitualmente, adquieren productos en los cuales los niños y las niñas de los países en vías de desarrollo trabajaron.
Hay que poner solución, de forma inminente, a este fenómeno. No podemos dejar pasar ni un día más sin luchar contra esta lacra. Hay que concienciar a la sociedad española de esta realidad y se ha de garantizar que los productos procedentes del Tercer Mundo sean elaborados en unas condiciones dignas de trabajo, salario y edad.
La comunidad internacional no puede permitir que se vulneren los derechos humanos y entre éstos los derechos del niño. Es una práctica inaceptable que les hace perder su infancia, que no conozcan el cariño ni la diversión, que su autoestima esté por los suelos y que no puedan ir al colegio. Cuando lo que necesitan es amor, comprensión y respeto se les condena a la incultura, a la soledad y al sufrimiento. Es indecente perpetuar esta situación.
No podemos dejar de garantizar que las nuevas generaciones de menores de todo el mundo gocen de sus derechos más elementales. Es inmoral que veamos tan clara y constantemente atacados sus derechos y que no seamos capaces de defenderlos. Es imperdonable que se explote, asalte, viole, asesine a los niños, y que no se revuelva nuestra conciencia ni sintamos que se desafía nuestra dignidad para oponernos, frontalmente, a la cara más criminal de un sistema que es, en el fondo, infanticida.
La voluntad política de los estados y la colaboración con organizaciones solidarias (éstas están realizando un magnífico trabajo) es la única forma de combatir este mal global. Ante todo los países industrializados deben comprometerse a no adquirir productos en los cuales se haya usado niños, pero deben comprometerse, a la vez, en ayudar al desarrollo de los países pobres y en vías de desarrollo para hacer desaparecer por completo la explotación infantil.

Sunday, January 28, 2007

EL DERECHO A UNA VIVIENDA

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Esto es lo que nos dice el artículo 47 de la Constitución Española. Pero esta disposición, aunque queda muy bonita y parece justa y razonable, no se cumple ni a la de tres.

La triste realidad española es que los jóvenes lo tenemos crudo para independizarnos. De hecho el difícil acceso a este derecho, según las últimas estadísticas, es uno de los problemas que más nos preocupa.
Y aunque fuimos nosotros mismos los que decidimos reconocer esta disposición en el año 78, resulta que nos lo impusimos como derecho constitucional pero no como derecho subjetivo. Es decir, esta incluido en la Carta Magna pero no es un derecho que se pueda reclamar ante los tribunales. De esta forma gran parte de la ciudadanía se encuentra abocada a tener que convivir con los padres, sin poder independizarse, hasta edades más que avanzadas.

El problema radica en el precio de las viviendas que está por las nubes La juventud ha de dedicar una media del 64% de sus recursos económicos, durante unas cuantas décadas, para la compra del inmueble, así que cualquiera se lo piensa dos veces, sino tres o cuatro, antes de hipotecarse hasta las cejas.

Por lo que se refiere a los alquileres resulta que la mayoría de propietarios prefiere tener sus viviendas vacías a darlas en alquiler. Es algo que, a priori, puede parecer injusto pero cuando se está renunciando a una renta voluntariamente, que podría ser muy fructífera, con todos los gastos que conlleva mantener una propiedad, es por algo.
La razón son los grandes problemas que, a día de hoy, genera alquilar un piso. La gran inseguridad jurídica que hay y el número de impagos que se dan, echan por tierra la voluntad de hacerlo.

En cualquier caso, es importante y prioritario que en los años venideros se potencie el mercado de alquiler, dando más garantías tanto al inquilino como al propietario, pero tampoco se puede creer que poniendo todos los pisos vacíos para arrendar se vaya a solucionar por completo esta lacra social.
El problema es mucho más complejo y no tiene soluciones de varita mágica pero lo que si puede ayudar mucho es el empleo de una política eficaz de construcción de viviendas públicas.

Los municipios han de destinar más suelo para estas construcciones y se ha de potenciar al máximo las promociones de vivienda protegida satisfaciendo de esta forma gran parte de las demandas de los jóvenes que ansían poder formar un hogar.

No se puede permitir que este año en España se hayan construido 800.000 inmuebles, 90.000 de ellos de protección oficial, y se de esta situación tan penosa de inaccesibilidad.
Toda la Unión Europea nos mira con lupa y no es de extrañar ya que este último año hemos construido más vivienda que Francia, Reino Unido y Alemania juntas.
Por tanto no es un problema de construcción, no hay falta de viviendas y si es un problema de acceso. Por lo que rotundamente y en el menor tiempo posible se ha de intentar dar solución a esta urgencia social.
La labor legítima del Estado es garantizar el acceso a la vivienda y ha de haber consenso político para abordar este problema. Las políticas de vivienda pública han de ser acertadas y concertadas entre todos los partidos políticos y no se ha de utilizar como arma arrojadiza.
Hemos de salir del contexto de confrontación política e ir a una política de Estado.

Ha de haber una vivienda digna a precios asequibles para la juventud de nuestro país. La vivienda ha de dejar de ser un instrumento de política económica para ser un instrumento de política social

Saturday, January 20, 2007

POR UNA ÁFRICA SIN POBREZA

Marruecos está a sólo 14 Km de distancia de España cruzando el Estrecho de Gibraltar y es solamente media hora el tiempo que separa África de Europa. Pero aunque hay una escasísima separación, geográfica, entre estos dos continentes si que hay una tremenda distancia, económica, entre ambos.
Europa, la tierra prometida y sueño para millones de personas, tiene una alta esperanza de vida, el estado del bienestar más desarrollado del mundo y oportunidades para la gran mayoría de su población.
Al contrario en gran parte de África hay una pobreza extrema, altos grados de analfabetismo, padecen enfermedades erradicadas hace décadas en el mundo desarrollado y mueren de sed y hambre.

A primera vista a cualquiera que vea como subsiste la población africana se le cae el alma a los pies. Todo el mundo, con un mínimo de sensibilidad y buen corazón, se pone de acuerdo en que es infame contemplar como todavía, a estas alturas, el mundo desarrollado permite esta injusticia o incluso, como se ha llegado a calificar, este “holocausto silencioso”.
En cambio, por otro lado, no todo el mundo está de acuerdo con los desplazamientos que se producen por parte de la población pobre, provenientes de África y que tienen como objetivo Europa, para intentar salir de la pobreza y lograr un futuro mejor.

Es decir, cuando llega la hora de plantear una política de inmigración seria, ese corazoncito que antes se nos enternecía viendo a los pobres por televisión en la más absoluta miseria, por cierto, en la mayoría de los casos desde nuestros pisos, en el sofá y con una mantita encima, cambia radicalmente cuando, cara a cara, la gente los ve conviviendo con ellos, en sus barrios, escuelas y mercados, entre otros sitios.

No hace falta tener muchas luces para que uno se de cuenta como el ser humano puede llegar a ser tan contradictorio. Como, desde la distancia y cuando aparentemente no nos jugamos nada, utilizamos un mecanismo de autodefensa para sentirnos bien, algo del estilo “pobrecitos, ¿si yo pudiese hacer algo?” y luego a la hora de la verdad, en muchos casos y ya en nuestro país, no queremos mover un dedo por ellos e intentamos esquivar cobardemente el problema.
De hecho, en cuanto se habla de tener que sacrificarnos en algo, por ridículo que sea, para empezar a abordar esta temática, gran parte de la ciudadanía se lleva las manos a la cabeza y aparecen ideas de blindar el país y de construir y/o aumentar vallas y muros.

Es indignante ver como en vez de estar unidos, todos los países ricos y África, para solucionar la miseria de decenas de países africanos donde se dan torturas, persecuciones, guerras y hambrunas, únicamente nos preocupemos por nuestro bienestar más inmediato y seamos tan egoístas, tan aprovechados y tan crueles.

Todo el mundo busca un futuro mejor para él y para los suyos. El derecho a la vida es un derecho fundamental y no se puede tolerar que haya gente que viva en la opulencia mientras otros se mueren de hambre.

Como dice Mohammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006, “los pobres no han creado la pobreza”, por lo que ellos no tienen la culpa de que vivamos en un mundo tan injusto.
La culpa es de muchos factores; empezando por los gobiernos corruptos de los países en los que viven, y acabando por las multinacionales sin escrúpulos, que saquean sus recursos naturales (de origen japonés, europeo o norteamericano) y a las políticas de “laissez faire” de los países avanzados.

En definitiva, si queremos empezar a solucionar esta problemática, ha de darse un auténtico pacto de desarrollo entre los Estados europeos y los países africanos, con el objetivo de proponer a la población afectada un futuro capaz de hacer que la emigración aparezca como una solución menos apetecible.

Toda persona debería tener asegurado el derecho a tener una calidad de vida digna, por lo que no podemos cerrar los ojos o mirar hacia otro lado. Un mundo sin pobreza es posible. Sólo es cuestión de voluntad.

Sunday, January 14, 2007

EL REAL MADRID Y SUS CHUPONES

La disciplina, la constancia, la humildad y en definitiva el buen trabajo, son cualidades que no abundan, a día de hoy, en el Real Madrid. Hace tres años que el equipo no gana nada de nada y el pesimismo se ha adueñado de todo forofo merengue.

En cada partido los futbolistas dan una imagen pésima y de auténtico caos. De hecho, jugadores de supuesto prestigio, internacionales y consagrados parecen de todo menos deportistas de elite.

Además todo aquel que llega, nuevos fichajes incluidos, se quema progresivamente en la hoguera. Después de tanto esfuerzo y dinero empleado en renovar la plantilla, ninguno de los profesionales llegados en verano han rendido lo que se esperaba. Es por eso que los 105 millones empleados en fichajes parecen haber sido tirados a la basura. A la vista esta que la plantilla se encuentra superpoblada, llena de vividores, supuestos galácticos, que no dan palo al agua.

Los responsables del Madrid han tardado en darse cuenta. Han hecho todo lo posible, durante mucho tiempo, por evitar las medidas que se avecinan pero no les ha quedado más remedio que afrontar el problema y empezar a cortar cabezas.
El primero ha sido Beckam que, tras ver peligrar su titularidad y prestigio, ha decidido marchar y fichar por Los Ángeles Galaxy.

También tienen especial interés en hacer desaparecer a los gordinflones, Ronaldo y Cassano, al todavía perdido Emerson y al borrachín de Robinho.
Pero la lista negra afecta a muchos más. Seguramente también dependa de las ofertas que reciban por los jugadores pero, es una realidad, que están deseando sacarse de encima a media plantilla.

La institución blanca está desmoralizada y no es para menos. Entre sus integrantes hay unos cuantos que pasan totalmente de su profesión y sólo quieren estar de fiesta, liándola por las noches y yendo de marcha “día si día también”. Evidentemente, de esta forma, es imposible poder rendir.

Sin lugar a dudas, un club que se precie como el Real Madrid no puede permitir tener a futbolistas desinteresados, vagos y pasotas que lo único que les importa es ganar dinero a porrón y vivir del cuento. La camiseta hay que sudarla y el escudo ha de defenderse.
Hay que correr y luchar por el balón y sufrir para ganar los partidos. Es una vergüenza ver a estas personas, con lo que ganan, hacer un espectáculo tan patético.

Y aunque no soy aficionado del Real Madrid, me duele ver como a un equipo español le toman el pelo de esa manera. Me duele contemplar como millones de personas se tienen que levantar cada mañana a ganarse el pan, con el sudor de su frente, con trabajos, en muchos casos, indeseables y en cambio, como algunos indeseables, valga la redundancia, ganan millones de euros por el simple hecho de pertenecer a un club rico.

Creo que se puede perdonar el mal juego con buenos resultados y los malos resultados con buen juego, pero no el mal juego y los malos resultados. Y también creo que no se puede seguir engordando la cuenta bancaria de estos maleantes que se ríen de los aficionados del deporte que dicen practicar.

Con todo esto, esta noche ante el Zaragoza, la entidad blanca tiene la oportunidad de ganarse parte, de la ya tan perdida, confianza de sus aficionados. Es una ocasión irrepetible que no pueden dejar escapar. Los futbolistas tendrán que dar el todo por el todo. Los seguidores madridistas merecen ver, de una vez por todas, a un equipo ganador.

Thursday, January 04, 2007

NO SE LUCHA CONTRA LA BARBARIE CON ACTOS BÁRBAROS

El mundo resulta desde el 30 de diciembre un poco más inseguro. Las siniestras imágenes, con calidad de video doméstico, en las que se ve a Sadam Hussein con la soga al cuello a punto de desplomarse por una trampilla son deleznables e inadmisibles.
Tanto el ahorcamiento que se produjo, en pleno siglo XXI, como su retransmisión deben causar vergüenza a las gentes de buena voluntad. De hecho, se convirtió en un espectáculo multimedia algo tan serio como la ejecución de una persona.

Es cierto que Sadam era un tirano. No era un gobernante legítimo, puesto que asumió el poder mediante un golpe de Estado, liquidó todas las instituciones políticas del país y gaseó y mato a cientos de personas. También es cierto que era un dictador y un ser despreciable, pero por malo que fuera, a los ojos de cualquier demócrata, no es aceptable la pena de muerte.

Además el teórico juicio justo, según dice la administración estadounidense, al que se ha sometido al sátrapa de Sadam deja mucho que desear.
En un país como Irak donde no hay orden ni justicia y mueren 50 personas cada día sin que haya investigaciones ni procesamientos resulta una parodia hacer creer a cualquier persona, con un mínimo de sentido común, que hubo un juicio legal.
Ni siquiera el Presidente del país, el Kurdo Jalal Talaban, tuvo tiempo de firmar la sentencia de muerte. Un juez comunicó la resolución del Tribunal de Apelaciones al pie de la horca.

Por lo que, la metodología utilizada para deshacerse del dictador fue un auténtico error y de la forma en que se grabaron las morbosas y demoledoras imágenes no deja de ponerse a prueba los estándares periodísticos occidentales.
La ejecución del ex Presidente de Irak no satisface la justicia nacional iraquí, ni la justicia internacional y tampoco ayudará a la reconciliación entre las comunidades enfrentadas en Irak.

El criminal Sadam pasa a la historia con el mismo lenguaje que han utilizado los fanáticos de Al- Qaeda para justificar sus atrocidades y el mismo que ha utilizado Bin Laden para acojonar a los occidentales. Es decir, con el degüello de sus secuestrados.
El supuesto nuevo Estado iraquí democrático tendría que haber dado ejemplo a Oriente Medio y al mundo de que era capaz de juzgar con fiabilidad y condenar duramente, por ejemplo, a cadena perpetua.

La ejecución generará más violencia. Lo más razonable era realizar un juicio justo y no dar un ejemplo de más violencia. La justicia iraquí, o la internacional si se la hubiese dejado actuar, no precisaba ser generosa sino justa, para de esta forma evitar que Sadam se convirtiese en un mártir o en una figura que ahora usaran sus partidarios para seguir matando y sus verdugos para defender la condena.

La pena de muerte es una medida retrógrada y es incompatible con la democracia. No se puede castigar un crimen con otro crimen y estoy totalmente de acuerdo con la afirmación del comisario de la Unión Europea, Louis Michel, el cual dice que “no se lucha contra la barbarie con actos bárbaros”.